El video no deja lugar a dudas: un automovilista detiene su camino, baja el vidrio de su ventana y hace zoom: a lo lejos, entre la maleza, se avista primero una cola que se mueve lentamente y luego el rostro sereno de un jaguar, descansando a la sombra. El municipio es Sombrerete, Zacatecas, un lugar que muchas personas no asociarían de entrada con este animal.
“Se ha de haber escapado de un circo”, fue uno de los comentarios más recurrentes ante el video que se viralizó hace algunas semanas en Zacatecas. Pero no, según los investigadores, la región forma parte de un corredor biológico clave para la conectividad y diversidad genética de esta especie en México. En pocas palabras, que el jaguar (Panthera onca) también es un animal muy zacatecano. Y que hay que seguir apostando por su cuidado y conservación.
La investigación sobre este felino en Zacatecas inició en 2019 a través de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), que captó al primer individuo en vida libre mediante cámaras trampa en el Área Natural Protegida CADNR 043, colindante con Durango. Luego, la asociación civil Werika siguió registrando la presencia del jaguar en los municipios de Monte Escobedo y Valparaíso.
“Tenemos conocimiento que utilizan un corredor biológico desde las cañadas del Pacífico en los estados de Nayarit y Jalisco, pasando por Zacatecas y extendiéndose por la Sierra Madre Occidental hasta estados como Durango, Sinaloa y Chihuahua”, menciona el biólogo Adán Camacho Marquez en un posteo en Facebook.

“Hay que tener en cuenta que no es una especie que ataque al ser humano, al contrario nosotros ponemos en peligro su supervivencia con nuestra actividades. Estos felinos históricamente siempre han estado presentes en Zacatecas, la diferencia es que cada vez existe más tecnología (cámaras trampa, celulares, videocámaras) que nos facilitan documentarlos”.
El jaguar también es norteño
Desde hace varios años, investigadores de ambos lados de la Sierra Madre Occidental han trabajado por el jaguar para ayudar en su conservación. El primer paso es difundir que sí, que en el norte de México también existen jaguares y no es una especie que sólo esté presente en las zonas tropicales del país.
En Sinaloa, la doctora Yamel Rubio colaboró con el Instituto de Ecología de la UNAM en registrar los primeros ejemplares de jaguar en el estado por medio de cámaras trampa. La primera imagen fue tan solo una cola. “El ver las motitas o rosetas fue una alegría tremenda. ¡Sí, sí es! Estábamos felices, y seguimos revisando”, le contó Yamel a Amonite hace algunos años.

Posteriormente en 2012 se estableció el Museo del Jaguar, en Cabezán, San Ignacio, Sinaloa. Aquí los visitantes pueden conocer más acerca de este felino y de los esfuerzos en su conservación. “Ha llegado gente al museo, ve las imágenes, y todavía no lo creen”, dice Yamel. “La gente sale maravillada luego de la visita guiada, salen con otra perspectiva. Aprenden que en esos cerros, en esas montañas alrededor de Cabezán, está presente el jaguar”.
Amonite también ha puesto su granito de arena con la edición del libro El secreto de los jaguares, de Mariana Valeria, con ilustraciones de Chopernawers. La autora, bióloga y mediadora de lectura sinaloense, creó este libro como una herramienta más en la divulgación de la ciencia, y en el conocimiento de este felino en el norte de México.
La obra primero es un texto con una serie de pasos que invita a los niños y niñas a que jueguen a ser biólogos que van a campo y puedan encontrar su propio felino. También es un cuento narrado en audio al que se accede a través de un QR plasmado en el libro, esta segunda parte está inspirada en el trabajo de Yamel Rubio.