Niñas jugando, no pariendo

Es urgente la visibilización del embarazo infantil, reconocer que hay niñas menores de 14 años que se están convirtiendo en madres contra su voluntad.

Ilustración: Carolina Robles

De enero a octubre de 2020, 202 niñas menores de 15 años dieron a luz en Coahuila. Tres de ellas tenían sólo 10 años. ¿Por qué están pariendo más de 200 niñas a una edad en la que deberían jugar? ¿Qué historias esconden esas cifras? 

Los datos del embarazo infantil (que ocurre en menores de 15 años) normalmente quedan sepultados ante los apabullantes números del embarazo adolescente, sin embargo, es urgente visibilizar y atender esta forma de violencia porque cuando una niña se convierte en madre ya se han vulnerado sus derechos de múltiples formas. 

Diferenciarlo con el embarazo adolescente

Separar el embarazo infantil del adolescente es urgente porque mientras uno está relacionado, en la mayoría de los casos, con la falta de educación sexual, mientras que el embarazo infantil se origina por una violación. 

En México, del 2013 al 2018, los nacimientos cuyas madres tenían entre 9 y 14 años se incrementaron un 24% según el último informe de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo Adolescente (ENAPEA) (GIPEA, 2019, p. 15), la política pública del Gobierno Federal mexicano que busca “disminuir a la mitad la tasa de fecundidad en adolescentes de 15 a 19 años y erradicarla en niñas y adolescentes menores de 15 años”. 

Aunque la ENAPEA hace un intento por reconocer los nacimientos de niñas menores de 14 años, enfoca gran parte de su política al embarazo adolescente y no reconoce del todo el impacto diferenciado que la maternidad tiene en las niñas.

Reconocer el problema

Reconocer el embarazo infantil forzado, con causas, impacto y consecuencias diferentes es un primer paso para erradicarlo, porque aunque el número de adolescentes embarazadas es mucho mayor, no podemos perder de vista que estamos hablando de niñas, niñas que contra su voluntad están gestando y dando a luz cuando no están preparadas ni física ni psicológicamente (Anández Cecilia, 2020, p. 7).

En Coahuila  –según datos del INEGI– durante 2018, se registraron 270 nacimientos de niñas menores de 15 años la mayoría en las zonas urbanas de los municipios de Saltillo, Torreón y Monclova (INEGI, 2018). Sin embargo, es preocupante que en 6 de esos casos es el segundo hija o hijo que dan a luz. 

Visibilización urgente

Según datos de la Secretaría de Salud del estado en ese mismo año se realizaron 119 avisos al Ministerio Público por posibles casos de violencia sexual a niñas menores de 15 años, eso significa que el 17% de todos los avisos correspondieron a niñas de esa edad, ¿cuántas de esas niñas 270 niñas que se convirtieron en madres porque no recibieron una atención oportuna para decidir si continuar o no con el embarazo?

Es urgente la visibilización del embarazo infantil, reconocer que hay niñas menores de 14 años que se están convirtiendo en madres contra su voluntad, que necesitan atención especial y diferente y que no se pueden abordar como el resto de las maternidades. Son necesarios protocolos especiales para que los embarazos no deseados no se conviertan en maternidades no deseadas y que las niñas coahuilenses puedan desarrollarse plenamente. 


Este contenido se realizó en conjunto con Matatena AC.