La maestra Bravo: la señora de los cactus

La visibilidad de la mujer en la ciencia es una asignatura pendiente. En este Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia recordamos a la pionera de la biología en México.

Por: Laura Puentes

helia bravo
Ilustración: Carolina Robles

El papel de la mujer en todos los campos profesionales siempre ha sido trascendental. Aunque en años pasados su visibilidad era muy poca, hoy en día se ha destacado participación en proyectos fundamentales para el bienestar de la humanidad. 

Hoy conmemoramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que nos recuerda que es necesario lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas. Además, nos sirve para destacar la importancia de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas.

En nuestro país han existido mujeres valiosas que han dejado una huella imborrable en el desarrollo científico de diversas disciplinas, una de ellas es Helia Bravo Hollis. Conozcamos más sobre ella.  

Helia Bravo, la primera bióloga mexicana

Desde niña, Helia Bravo tuvo un amor especial por la naturaleza, y con el tiempo se convirtió en una referencia de la Biología mexicana. 

Helia Bravo Hollis nació el 30 de septiembre de 1901, en Villa de Mixcoac, actual ciudad de México. Fueron los paseos durante su infancia los que despertaron un gusto por la naturaleza, lo que se convertiría en una pasión que la acompañaría toda su vida. 

Ilustración: Carolina Robles

En 1919 comenzó el Bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria, ahí tuvo como maestro a Isaac Ochoterena, quien le transmitió el amor por la biología. A pesar de tener clara su dedicación a este campo, tuvo que empezar a estudiar Medicina, ya que aún no existía esa carrera en la Universidad. Sin embargo, la licenciatura en Biología comenzó sus clases un año después en la Escuela de Altos Estudios y Helia Bravo pidió el cambio. 

En 1927 Helia Bravo Hollis se convirtió en la primera bióloga titulada de México. Dos años después, en 1929, la Universidad alcanzó su autonomía y Ochoterena fue nombrado como encargado del Instituto de Biología. Helia fue la elegida para formar el herbario y también le encargaron el estudio de las cactáceas, una de las familias de plantas más identificativas de México, entre las que se cuentan cactus, chollas, nopales y más de 700 especies que en su mayoría no existen en ningún otro lugar, según datos brindados por El País. 

Una vida dedicada a los cactus

En 1937 publicó su libro Las cactáceas de México, que la situó a la vanguardia de ese campo en todo el mundo y con el cual se posicionaría como un referente de estudio sobre esta especie. 

En el otoño de 1951 se fundó la Sociedad Mexicana de Cactología con Helia Bravo Hollis como presidenta y con el doctor Meyrán como editor de la revista Cactáceas y Suculentas Mexicanas, que publicó su primer número en junio de 1955. Sus miembros realizan un intenso trabajo de campo y con todo el material recogido contribuyeron a la fundación del que en la actualidad es el Jardín Botánico de la Universidad Nacional Autónoma Mexicana (UNAM). 

En total, la doctora Helia Bravo Hollis publicó casi 170 artículos, dos libros, describió 60 clasificaciones científicas y realizó 59 revisiones de nomenclatura. Recibió numerosos premios y reconocimientos, incluidos el Cactus d’Or de la Organización Internacional de Suculentas, un doctorado honoris causa y un Premio Investigador Emérito en la UNAM. 

Ha sido una de las pocas mujeres que sus trabajos recibieron la aclamación mundial de colegas biólogos y botánicos y en la actualidad seis especies y una subespecie de cactus llevan su nombre.

Un papel crucial en la ciencia

No cabe duda, que en México y en cualquier parte del  mundo existen mujeres que se atrevieron a hacer las cosas que más les apasionaban sin importar las condiciones, y que se han vuelto referentes no solo en sus campos profesionales, sino también como precursoras para que más niñas y mujeres sigan su vocación científica. 

El brote de la pandemia por COVID-19 ha demostrado claramente el papel crucial de las mujeres investigadoras en los diferentes frentes en la lucha contra el COVID-19, desde los avances en el conocimiento del virus hasta el desarrollo de técnicas para las pruebas de COVID-19 y las vacunas contra el virus. 

En este Día Internacional de la Mujer y la Niña y la Ciencia no olvidemos fomentar en las niñas esa curiosidad natural por las ciencias y el saber.

Referencias: 

Helia Bravo Hollis, la reina de los cactus | Ciencia | EL PAÍS (elpais.com)

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia | Naciones Unidas