Mi abuelito y su rock n’ roll

Cuando terminamos la videollamada, me fui caminando a mi recamara, me senté  en el suelo, con mis codos encima de mis piernas y mis manos sosteniendo mi cara. Y observando  el cielo a través de la ventana me quedé pensando: “¿Qué podía hacer para darle un rato de diversión a mi abu?”